Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Pienso a veces en lo bello que serÃa unificar mis sueños y crear una continua vida, sucediendo dentro del paso de los dÃas, entre invitados imaginarios y personas inventadas, y vivir, disfrutar y sufrir esa vida falsa. Me sucederÃan desgracias, pero también las alegrÃas caerÃan sobre mÃ. Y nada de mà mismo serÃa real, pero todo tendrÃa una lógica, suya; todo seguirÃa un ritmo de voluptuosa falsedad, en una ciudad construida con mi alma, perdida hasta [el] andén de la estación, junto a un tren parado, lejos, muy lejos de mi propio interior… Y todo claro e inevitable, como en la vida superficial, pero estética, la Muerte del Sol.
La playa pequeña que forma una bahÃa pequeñÃsima, excluida del mundo por dos promontorios en miniatura, era, en aquellas vacaciones de tres dÃas, mi retiro de mà mismo. Se bajaba a la playa por una tosca escalera que comenzaba, arriba, con unos escalones de madera y a la mitad sus escalones estaban esculpidos en la roca, con un pasamanos de hierro oxidado. Y siempre que bajaba por la vieja escalera, sobre todo desde la zona de la piedra hacia abajo, salÃa de mi propia existencia, para encontrarme conmigo.