Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Entonces, en la playa rumorosa sólo de olas propias, o en el viento que pasaba alto, como un gran avión inexistente, me entregaba a una nueva clase de sueños —cosas informes y suaves, maravillas de profunda impresión, sin imágenes, sin emociones, limpias como el cielo y las aguas y sonando, como volutas desenredándose del mar bravÃo desde el fondo de una gran verdad. Temblorosa de un azul oblicuo y lejano, verdeante a la llegada de transparencias de otros verdes más sucios y después de romper, crujiendo, los mil brazos deshechos al acercarlos hacia la arena trigueña y la espuma desembabada, congregando en torno todas las resacas, los regresos a la libertad primigenia, la nostalgia de los dioses, las memorias, como ésta que no me dolÃa sin forma, desde un estado anterior, feliz por una cosa o por otra, un cuerpo nostálgico con alma de espuma, el reposo, la muerte, el todo o nada que estrecha como un mar grande la isla de náufragos que es la vida.
Y me dormÃa sin sueño, alejado de cuanto sentÃa, crepúsculo de mà mismo, sonido del agua en la arboleda, quietud de los grandes rÃos, frescor de las tardes tristes, lento respirar del pecho blanco del sueño de la infancia contemplada.