Libro del desasosiego
Libro del desasosiego … ni siquiera a la vera de la idea de los estanques, de muchos estanques, lejanos a través de los chopos, o acaso cipreses, según las sílabas con que la hora pronunciaba su nombre…
… por eso las ventanas abiertas sobre los muelles, el continuo chapotear sobre las dársenas, séquito confuso como el ópalo, loco y absorto, entre lo que los amarantos y terebintos escriben a los insomnios del entendimiento en los muros oscuros del poder oír…
… hilos de rara plata, nexos de púrpura deshilvanada bajo tilos de sentimientos inútiles, y por alamedas donde callan los macizos de boj, parejas antiguas, repentinos abanicos, gestos vagos, y mejores jardines sin duda esperan el cansancio plácido de no más avenidas y alamedas…
… pérgolas, grutescos, arriates bien dispuestos, surtidores, todo el arte de los maestros muertos que habían decidido, entre duelos íntimos de insatisfacción evidente, procesiones de cosas para los sueños entre calles estrechas en las aldeas antiguas de sensaciones…
… rumores de mármol en recónditos palacetes, recuerdos de manos sobre manos, miradas casuales de indecisiones, ocasos en fatídicos cielos, anocheciendo en estrellas sobre el silencio de los imperios decadentes…
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