Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Dejé lecturas, abandoné caprichos casuales de este o aquel modo estético de vida. De lo poco que he leído, sólo aprendí a extraer elementos para el sueño. De lo poco que presencié, me he quedado con lo poco que podía, como reflejo distante y errado, prolongado más dentro de mí. Me he esforzado para que todos mis pensamientos y todos los capítulos cotidianos de mi experiencia sólo me proporcionasen sensaciones. Concebí para mi vida una orientación estética. Orienté esa estética hacia lo puramente individual, hasta hacerla mía.
Me he aplicado más tarde, en el deseado sendero de mi hedonismo interior, a alejarme de las sensibilidades sociales. Lentamente me he acorazado contra cualquier sensación de ridículo. Aprendí a permanecer insensible tanto al apego de los instintos, como a las exigencias externas […].
He reducido al mínimo el contacto con los demás. Hice cuanto pude para perder cualquier apego a la vida […]. Del propio deseo de gloria me he despojado con lentitud, como quien, muerto de cansancio, se retira a descansar.
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