Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Del estudio de la metafÃsica y de las ciencias he pasado a ocupaciones del espÃritu, […] pasé a ocupaciones mucho más violentas para mi equilibrio nervioso. Malgasté largas noches de terror, inclinado sobre libros mÃsticos y cabalÃsticos, pero nunca he tenido la paciencia de leer todo aquello de otra manera que no fuese intermitentemente, trémulo y […]. Los ritos y las razones de los rosacruces, la simbologÃa […] de la Cábala y de los Templarios, […] —he sufrido durante un tiempo la opresión de todo eso—. EnfebrecÃa con especulaciones venenosas sobre la razón demoniaca de la metafÃsica —la magia, […] la alquimia— siguiendo un falso estÃmulo vital de sensaciones dolorosas y presintiendo que estaba siempre a un tris de alcanzar un secreto supremo. Me he extraviado por los sistemas secundarios, excitados, de la metafÃsica, sistemas llenos de analogÃas perturbadoras, de trampas para la lucidez, poniendo paisajes misteriosos donde los reflejos de lo sobrenatural despiertan misterios justo en sus lÃmites.
Me he hecho viejo para las sensaciones… Me he deteriorado generando pensamientos… Mi vida entonces pasó a ser una fiebre metafÃsica, descubriendo siempre sentidos ocultos en las cosas, divirtiéndome con el juego de las analogÃas misteriosas, aplazando la lucidez integral, la sÃntesis normal para ennegrecerse [?].