Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Todos tenemos un patrón Vasques visible para unos y para otros invisible. El mío se llama realmente Vasques y es un hombre sano, agradable, brusco de cuando en cuando, pero sin guardarse nada dentro, codicioso pero justo en el fondo, con un sentido de la justicia de la que carecen muchos de los grandes genios y muchos de los portentos humanos de la civilización, a derecha e izquierda. Otros carguen con la vanidad, el apetito de riqueza, la gloria, la inmortalidad… Prefiero que mi patrón sea el Vasques hombre, que es más tratable en las horas difíciles que todos los patrones abstractos del mundo.
Considerando que yo ganaba poco, el otro día me dijo un amigo, socio de una empresa próspera que negocia en todo el Estado: «usted está siendo explotado, Soares». Me recordó que, en efecto, lo estaba siendo, pero como en esta vida todos tenemos que ser explotados, me pregunto si vale la pena ser explotado por el Vasques de las telas o por la vanidad, por la gloria, por el despecho, por la envidia o por lo quimérico.
Los hay que son explotados por el mismo Dios y son profetas y santos en la vacuidad del mundo.