Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Un regazo para llorar, pero un regazo enorme, sin forma, espacioso como una noche de estío, y al mismo tiempo próximo, caliente, femenino, al pie de una chimenea cualquiera… Poder llorar allí por cosas impensables, fracasos que no sé muy bien cuáles son, ternuras de cosas inexistentes, y grandes dudas erizadas de no sé qué futuro…
Una infancia nueva, una criada vieja otra vez, y un lecho pequeño donde acabe durmiéndome, entre cuentos que arrullan, mal oídos, con una atención que se torna blanda, de peligros que penetraran en jóvenes cabellos rubios como el trigo… Y todo esto muy grande, muy eterno, definitivo para siempre, de la estatura única de Dios, allá en el fondo triste y somnoliento de la realidad última de las Cosas…
Un regazo o una cuna o un brazo caliente en torno a mi cuello… Una voz que canta bajito y parece querer hacerme llorar… El crepitar de la lumbre en la chimenea… Calor de invierno… Un extravío mullido de mi consciencia… Y después, sin sonido, un sueño plácido en un espacio enorme, como la luna rodando entre las estrellas…