Libro del desasosiego
Libro del desasosiego ¿Cuándo se acabará todo esto? ¿Estas calles donde arrastro mi miseria y estos escalones donde encojo mi frío y siento las manos de la noche a través de mis harapos? Si un día Dios me viniera a buscar y me llevara a su casa y allí me diese calor y afecto… A veces pienso en esto y lloro con alegría de pensar que puedo pensarlo, pero el viento se arrastra calle adelante y las hojas caen en el paseo… Alzo los ojos y miro las estrellas que no tienen sentido alguno… y de todo esto apenas si quedo yo, un pobre niño abandonado, que ningún Amor ha querido como hijo adoptivo, ni ninguna Amistad como compañero de juegos.
Tengo muchísimo frío. Estoy tan cansado en mi abandono. Viento, vete a buscar a mi Madre. Noche, llévame a la casa que no conocí… Vuelve a darme oh Silencio inmenso, mi tata y mi cuna y mi canción de buenas noches…
Después de que las últimas gotas de lluvia comenzaran a demorarse en los aleros de los tejados, por el centro empedrado de la calle el azul del cielo comenzó a brillar lentamente, el ruido de los vehículos pareció otro canto más alto y alegre, y se oyó el abrir de las ventanas contra el desolvido del sol. Entonces, por la callejuela estrecha, hacia el fondo de la esquina, rompió la letanía voceada del primer lotero y los clavos de los cajones de la tienda de al lado reverberaban sobre el claro espacio.