Libro del desasosiego
Libro del desasosiego La civilización es una educación de la naturaleza. Lo artificial es el camino de apreciación de lo natural.
Lo que necesitamos, sin embargo, es no tomar nunca lo artificial por lo natural.
Y es en la armonía entre lo natural y lo artificial, en lo que consiste la naturalidad del alma humana superior.
Todo me cansa, incluso lo que no me cansa. Mi alegría es tan dolorosa como mi dolor.
Ojalá pudiera ser un niño y echar barquitos de papel en una alberca, con un cielo próximo y emparrado dibujando celosías de luz y sombra en los reflejos umbríos de la escasa agua.
Entre la vida y yo se interpone un cristal tenue. Por más nítida que vea y comprenda la vida, no la puedo tocar.
¿Razonar mi tristeza? ¿Para qué, si el raciocinio es un esfuerzo? Y quien está triste no puede esforzarse.
Ni siquiera renuncio a esos gestos banales de la vida a los que tanto me gustaría renunciar. Renunciar es un esfuerzo y yo no tengo en el alma con que esforzarme.