Libro del desasosiego
Libro del desasosiego El misterio de la vida nos duele y nos acongoja de muchos modos. Unas veces se echa sobre nosotros como un fantasma sin forma y el alma tiembla con el peor de los miedos —el de la encarnación deforme del no-ser—. Otras veces está detrás de nosotros, visible sólo si no nos giramos, y es toda la verdad en su horror profundísimo de que nunca la conoceremos.
Pero este horror que hoy me anula, es menos noble y más sostenido. Es la voluntad de no querer tener un pensamiento, un deseo de no haber sido nunca nada, una desesperación consciente de todas las células del cuerpo y del alma. Es el sentimiento de estar encerrado en una celda infinita. ¿Cómo pensar en huir si la celda lo es todo?
Y entonces me viene el deseo desbordante y absurdo, de una especie de satanismo presatánico, de que un día —un día sin tiempo y sin sustancia— se encuentre una huida hacia afuera de Dios, y lo más profundo de nosotros deje, no sé cómo, de formar parte del ser o del no-ser.