Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Reconocer la realidad como una forma de ilusión, y la ilusión como una forma de realidad, es tan necesario como inútil. La vida contemplativa, para existir al menos, tiene que considerar los accidentes objetivos como premisas dispersas de una conclusión intangible, pero tiene, al mismo tiempo, que considerar las contingencias del sueño como en cierto modo dignas de su atención, pues por ellas nos volvemos contemplativos.
Cualquier cosa, según la consideremos, es un prodigio o un estorbo, un todo o un nada, un camino o una preocupación. Considerarla cada vez de un modo diferente es renovarla, multiplicarla por sí misma. Y ésa es la razón por la que el espíritu contemplativo que nunca salió de su aldea, tiene a sus órdenes el universo entero. En una celda o en un desierto está contenido el infinito. En una piedra se duerme cósmicamente.