Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Si me sucediera un día que, con una vida firmemente segura, pudiera libremente escribir y publicar, sé que tendría nostalgia de esta vida incierta en la que mal escribo y no publico. Sentiría nostalgia, no sólo porque esa vida frustrada ya es pasado y nunca más volverá, sino porque en cada forma de vida hay una cualidad propia y un placer peculiar, y cuando se cambia de vida, para mejor incluso, ese placer peculiar es menos feliz, esa cualidad propia es menos buena, y dejan de existir y uno las echa en falta.
Si un día consiguiera llevar a un buen calvario la cruz de mi intención, encontraría un calvario en ese buen calvario y sentiría nostalgia de cuando era fútil, frustado e imperfecto. Sería menos, pasara lo que pasara.
Tengo sueño. El día ha sido pesado por el trabajo absurdo en la oficina casi desierta. Dos empleados están enfermos y los demás no están aquí. Estoy solo, salvo el mozo apartado. Siento añoranza de la hipótesis de sentir un día añoranzas y, a pesar de ello, absurdas.
Casi pido a los dioses existentes que me conserven aquí, como en un cofre, defendiéndome de las acritudes y también de las felicidades de la vida.