Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Nos volvemos efigies tan falsas, que llegamos al punto de no saber ya quiénes somos. Porque, por otra parte, nosotros, que somos efigies falsas, no sabemos lo que somos realmente. El único modo de estar de acuerdo con la vida es estar en desacuerdo con nosotros mismos. Lo absurdo es lo divino.
Establecer teorías, pensándolas paciente y honestamente, sólo para luego revolvernos contra ellas —actuar y justificar nuestras acciones con teorías que las condenen. Trazar un camino en la vida y enseguida actuar contrariamente al camino trazado. Tener todos los gestos y todas las actitudes de algo que ni somos ni pretendemos ser, ni pretendemos ser tomados como lo que estamos siendo.
Comprar libros para no leerlos; ir a conciertos ni para oír música ni para ver a quien nos encontramos; dar largos paseos por el hecho de estar hartos de dar paseos y pasar unos días en el campo sólo porque renegamos del campo.
Hablo en serio y tristemente. Este asunto no es alegre, puesto que las alegrías del sueño son contradictorias y tristes y por eso placenteras de una misteriosa manera especial.