Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Donde otro cualquiera triunfarÃa, no tanto por su esfuerzo cuanto por lo inevitable de las cosas, yo, ni por esa misma fatalidad ni por ese esfuerzo, podrÃa vencer.
Nacà tal vez espiritualmente, en un dÃa corto de invierno. Llegó pronto la noche a mi ser. Sólo en frustración y abandono puedo cimentar mi vida.
Nada de esto es estoico en el fondo. Lo son sólo las palabras que poseen la nobleza de mi sufrimiento. Me quejo como una criada enferma. Me atormento como un ama de casa. Mi vida es fútil por completo y por completo triste.
Muchas veces, para entretenerme —puesto que nada entretiene tanto como las ciencias o las cosas con hechura de ciencia, usadas con ligereza— me pongo a estudiar escrupulosamente mi siquismo a través de la forma como es encarado por los demás. Raras veces es triste el placer, a veces doloroso, que esta táctica fútil me causa.
Por lo general, procuro estudiar la impresión de conjunto que causo en los demás, sacando de ello conclusiones. En general soy una persona con quien los demás simpatizan, con quien simpatizan, es cierto, con un curioso y vago respeto. No despierto ninguna simpatÃa violenta. Nadie será jamás conmovedoramente mi amigo. Es por eso que tantos pueden respetarme.