Libro del desasosiego
Libro del desasosiego En esos momentos, en que comprendería a los ascetas y a los autoexcluidos del mundo, si hubiese en mí algún poder de comprensión para quienes se empeñan en algún esfuerzo con fines absolutos, o en cualquier creencia capaz de producir un esfuerzo, crearía, si pudiese, toda una estética del desconsuelo, una rítmica íntima canción de cuna, filtrada por las ternuras de la noche en grandes lejanías de otros hogares.
Me he encontrado hoy por las calles, cada uno por separado, a dos amigos míos que se habían enfadado entre sí. Cada cual me contó su versión de por qué se habían enfadado. Cada cual me dijo su verdad y ambos tenían razón. No es que cada uno viese una cosa y el otro lo viera desde un ángulo diferente. No: cada cual veía las cosas exactamente como habían pasado, cada cual las veía con criterio idéntico al del otro, pero cada uno veía algo diferente y cada uno, por tanto, tenía razón.
Me quedé muy confuso ante esta doble existencia de la verdad.