Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Y en mitad de todo esto, voy calle adelante, adormilado por todo este vagabundear de hoja. Algún viento lento me ha barrido del suelo y yerro, como el final de un crepúsculo, entre los accidentes del paisaje. Me pesan los párpados sobre los pies arrastrados. Quisiera dormir mientras ando. Tengo la boca cerrada para que en ella se peguen los besos. Naufrago en mi deambular.
Es cierto, no he dormido, pero estoy más despierto así, cuando ni he dormido ni duermo. Soy yo verdaderamente en esta eternidad casual y simbólica del estado de semi-alma con el que me engaño. Alguna que otra persona me observa, como si al mismo tiempo me conociese y se extrañase de mí. Siento que también yo los miro con las órbitas sentidas bajo los párpados y nada quiero saber del mundo.
¡Tengo sueño, mucho sueño, todo el sueño!
A mi incapacidad de vivir la he bautizado de genio, a mi cobardía la cubrí llamándole finura. Me puse a mí mismo, Dios dorado con oro falso, en un altar de cartón-piedra pintado de tal forma que pareciera mármol.
Pero ni me he engañado ni […] de mi engañarme.
