Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Nubes… Me pregunto y me desconozco. Nada he hecho de útil ni nada haré que me justifique. He malgastado la parte de la vida que no perdí en interpretar confusamente nada, haciendo versos en prosa sobre sensaciones intransmisibles, con que hago mío el universo desconocido. Estoy harto de mí, objetiva y subjetivamente. Estoy harto de mí y de todo, de todo. Nubes… Son todo, desbroces de lo alto, las únicas cosas reales entre la tierra vacía y el cielo inexistente. Harapos indescriptibles del tedio que les impongo; niebla condensada en amenazas de color ausente, sucias balas de algodón en un hospital sin paredes. Nubes… Son como yo, un paisaje deshecho entre cielo y tierra, al albur de un impulso invisible, tronando o no, alegrando al blanco u oscureciendo el negro, ficciones intermedias y de lo desandado, alejadas del ruido de la tierra, mas sin llegar al silencio del cielo. Nubes… Siguen pasando, siguen pasando siempre, pasarán ya siempre, enredadas en el discontinuo de madejas sucias, en el continuar difuso de un falso cielo deshecho.