Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Todo es lo que somos y todo será, para quienes nos sigan en la diversidad del tiempo, según nosotros lo hubiéramos imaginado con intensidad, es decir, lo que habrÃamos sido verdaderamente con la imaginación metida en el cuerpo. No creo que la historia sea más, en su gran panorama embotado, que un discurrir de interpretaciones, un consenso confuso de testimonios desviados. El novelista es todos nosotros, y narramos al mirar, porque mirar es, como todo lo demás, complejo.
Tengo en este momento tantos pensamientos fundamentales, tantas cosas verdaderamente metafÃsicas que decir, que me canso de golpe, y decido no escribir más, no pensar más, y dejar que la fiebre del decir me traiga el sueño y yo haga carantoñas con los ojos cerrados, como un gato, a todo cuanto podrÃa haber dicho.
El propio escribir ha perdido la dulzura para mÃ. Se ha banalizado tanto, no sólo el acto de dar expresión a las emociones, sino el de retocar las frases, que escribo como quien come o bebe, con más o menos atención, pero medio enajenado o desinteresado, medio atento y sin entusiasmo ni fulgor.