Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Releo en una de estas somnolencias sin sueño en que nos entretenemos inteligentemente sin la inteligencia, algunas de las páginas que formarán, todas juntas, mi libro de impresiones inconexas. Y de ellas me llega, como un olor de algo conocido, una impresión desierta de monotonía. Siento que al decir que soy diferente, he dicho siempre lo mismo; que soy más parecido a mí mismo de lo que podría confesar; y que a fin de cuentas, ni he tenido la alegría de ganar ni la emoción de perder. Soy una sustancia saldada de mí mismo, un equilibrio involuntario que me desconsuela y me debilita.
Todo lo que he escrito es gris. Diríase que mi vida, incluida la mental, es un día de lluvia lenta, en el que todo es desacontecimiento y penumbra, privilegio vacío y razón olvidada. Me desconsuela la seda rasgada. Me desconozco a la luz y el tedio.