Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Sé perfectamente que al abrir los ojos veré frente a mí la línea sórdida de los edificios, las ventanas sucias de todas las oficinas de la Baixa, las ventanas sin sentido de los pisos más altos, habitados, y más alto todavía, en los ángulos de las buhardillas, la ropa de siempre tendida al sol, entre macetas y plantas. Todo esto lo sé, pero es tan suave la luz que lo dora todo, tan sin sentido el aire apacible que me envuelve, que no tengo ni siquiera una razón visual para renunciar de mi aldea postiza, de mi villorrio provinciano donde el comercio es puro sosiego.