Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Un hilo invisible me une al dueño anónimo del farol. No es la común circunstancia de estar ambos despiertos a esta hora: no hay en eso una reciprocidad posible, pues estando yo en la ventana, en lo oscuro, él no podrÃa verme. Es otra cosa sólo mÃa, que se desprende un poco de la sensación de aislamiento, que participa de la noche y del silencio, que escoge aquel farol como punto de apoyo porque es el único punto de apoyo existente. Pareciera que sólo el hecho de estar encendido hiciese la noche tan oscura. Pareciera que por estar yo despierto, soñando en la oscuridad, el farol alumbra.
Todo lo que existe, existe tal vez porque una otra cosa está existiendo. Nada es, sino que coexiste: tal vez asà sea cierto. Siento que no existirÃa ahora —que no existirÃa al menos de la manera en que estoy existiendo, con esta presente conciencia de mÃ, que al ser consciencia y estar presente, es enteramente yo— si ese farol no estuviese encendido allá, en alguna parte, sin que nada insinúe el falso privilegio de su altura. Siento esto al no sentir ya nada. Pienso esto porque esto es nada. Nada, nada, parte de la noche y del silencio y de lo que para ambos significo de miserable, de negativo, de circunstancial, espacio entre mi ser y mi ser, cosa trasconejada por algún dios…