Libro del desasosiego
Libro del desasosiego o profesión —todo eso no es más que la celda y las esposas—. Ser, es ser libre. La misma ambición, si de ella nos enorgullecemos es un fardo, y no nos enorgullecerÃamos si comprendiésemos que es un cordel con el que tiran de nosotros. ¡No: ninguna cadena con nosotros! Tan libres de nosotros como de los demás, contemplativos sin éxtasis, pensadores sin conclusiones, viviremos, libres de Dios, el pequeño intervalo que las distracciones de los verdugos concedan a nuestro éxtasis en ese estarivel. Mañana nos espera la guillotina. Si no la esperásemos mañana, la esperarÃamos para pasado mañana. Paseemos al sol y descansemos antes del final, ignorando voluntariamente los propósitos y las persecuciones. El sol dorará nuestras frentes sin arrugas y la brisa traerá frescura para quien deje de esperar.
Arrojo la plumilla sobre la mesa y rueda, regresando sin que yo la coja, sobre la tabla inclinada donde trabajo. Lo he sentido todo de golpe. Y mi alegrÃa se manifiesta en este gesto de rabia que no siento.