Libro del desasosiego
Libro del desasosiego ¡Crear al menos un pesimismo nuevo, una nueva negación, para que tengamos la ilusión que algo de nosotros, aunque para mal, quedase!
Llueve mucho, más, cada vez más… Hay como un no sé qué que va a abatirse contra la negrura exterior…
Todo lo compacto e irregular de la ciudad parece hoy un páramo, un páramo de lluvia. Hacia donde quiera que ponga los ojos, todo cobra un color de lluvia, negro pálido.
Tengo sensaciones extrañas, todas ellas frÃas. Me parece ahora que el paisaje esencial es bruma y que las casas levantan la bruma que oculta el paisaje.
Una especie de pre-neurosis de lo que seré cuando ya no sea, me hiela cuerpo y alma. Un como recuerdo de mi futura muerte me bulle por dentro. En una niebla de intuición me siento materia muerta, caÃdo en la lluvia, gemido en el viento. Y el frÃo que no he de sentir, me muerde el corazón de ahora.
Alcanzar en estado mÃstico sólo lo que tal estado tiene de grato, sin lo que tiene de exigente. Ser lo extático de ningún Dios, el mÃstico, el eleusino sin iniciación: pasar el curso de los dÃas en la meditación de un paraÃso en el que no se cree —todo esto sabe bien al alma, siempre que ella conozca lo que significa desconocer.
