9 Pregunté, pues, al guardián del atrio qué representaban los cuadros centrales: «La Ilíada y la Odisea —me dijo—; y, del otro lado, la fiesta de gladiadores que dio Lenas.»
30. Me faltaba tiempo para contemplar tantas maravillas…
Ya habíamos llegado al comedor. Allí, en la antesala, estaba el procurador recibiendo cuentas. Y lo que me causó mayor admiración fueron unos fascios con hachas colgados en el marco de la puerta y cuyo extremo inferior terminaba como en un espolón de bronce de un navío con la siguiente inscripción:
«A GAYO POMPEYO TRIMALCIÓN, SÉVIRO AUGUSTEO[11]. SE 2 LO DEDICA SU TESORERO CINAMO.»
Con la misma dedicatoria colgaba también de la 3 bóveda una lámpara de dos brazos. En cada una de las dos hojas de la puerta había sendos cuadros: uno, si no me falla la memoria, con esta inscripción:
«LA ANTEVÍSPERA Y LA VÍSPERA DE LAS KALENDAS DE ENERO NUESTRO DUEÑO GAYO CENA FUERA DE CASA.»
El otro representaba la órbita lunar y los siete planetas. 4 Unas bolitas de distintos colores marcaban los días fastos y los nefastos.