35. A la oración fúnebre siguió una bandeja cuyo tamaño no respondía a nuestra expectación; su originalidad 2 atrajo, no obstante, todas las miradas. Era una bandeja circular y tenía representados a su alrededor los doce signos del zodíaco; sobre cada uno de ellos, el artista había colocado el especial y adecuado manjar: 3 sobre Aries, garbanzos, cuya forma recuerda la testuz del borrego; sobre Tauro, carne de ternera; sobre Gémini, testículos y riñones; sobre Cáncer, una diadema; 4 sobre el León, un higo chumbo; sobre Virgo, la ubre de una cerda que no había críado; sobre la Libra, una balanza que de un lado tenía una torta y del otro una tarta; sobre Escorpión, un pescadito de mar; sobre Sagitario, una liebre, sobre Capricornio, una langosta; sobre Acuario, una oca; sobre Piscis, dos barbos.
En el centro, un terrón, arrancado con su césped, 5 sostenía un panal de miel. Un esclavo egipcio pasaba 6 alrededor ofreciendo el pan en una olla-horno de plata…
… Y el propio Trimalción, con su voz espantosa, se puso a chirriar una canción del mimo de Laserpicio. Al vernos poner mala cara ante aquellos manjares tan 7 vulgares, nos dice: «Os doy un consejo: comamos. Es la ley del banquete.»