Blade Runner. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Blade Runner. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Mientras tanto, en un edificio desierto, J.R. Isidore—un “especial” mentalmente dañado por la radiación—vive aislado. Es un símbolo de la decadencia humana. Su única conexión con el mundo es su trabajo en una clínica de reparación de animales artificiales. Vive en silencio, aterrado por su propia existencia. Hasta que un sonido lo sacude: una televisión encendida en otro piso. Por primera vez en años, no está solo.
La ciudad, los androides, la religión, la empatía programada y los sueños rotos de humanidad empiezan a entrelazarse. Deckard está por comenzar su caza. Pero lo que no sabe es que su verdadera presa no está allá afuera. Está dentro de sí mismo.
—Quiero tener un animal —murmura. Pero no busca carne ni sangre. Busca certeza.
La llamada del deber no tarda. El inspector Bryant le informa a Rick que Dave Holden fue herido por un Nexus-6 en pleno interrogatorio. La situación es crítica: seis androides han escapado de Marte y están en la Tierra. Rick debe reemplazar a Holden y eliminar a los fugitivos. Pero primero debe probar que puede distinguirlos. Para eso, viaja a la Rosen Association, la corporación responsable de crear a los Nexus-6.
