Dialogos III
Dialogos III —Hoy —dijo— también yo me cortaré los mÃos y tú éstos, si es que el razonamiento se nos muere y no somos capaces de revivirlo. cQue yo, si fuera tú y se me escapara el argumento, harÃa el juramento, a la manera de los argivos[68], de no dejarme el pelo largo hasta vencer, retomando el combate, al argumento de Simmias y Cebes.
—Pero es que —dije yo— se dice que contra dos ni siquiera Heracles es capaz.
—Entonces llámame a mà en tu ayuda, como tu Yolao[69], mientras todavÃa hay luz.
—Te llamo desde luego —dije—, pero no como Heracles, sino como Yolao a Heracles.
—No habrá diferencia —dijo—. Pero primero tomemos la precaución de no experimentar un cierto sentimiento.
—¿Cuál es ése? —respondÃ.