Dialogos III
Dialogos III —Como pasa precisamente —dijo él— con las cosas muy grandes y muy pequeñas. ¿Crees que hay algo más raro que encontrar a un hombre tremendamente grande o pequeño, o a un perro o a cualquier otro ser? ¿O, en su caso, rápido, o lento, o feo o hermoso, o blanco o negro? ¿Acaso no te has dado cuenta que, de todos esos seres, los destacados en los extremos son raros y pocos, mientras que los del intermedio son corrientes e incontables?
—Desde luego que sà —dije yo.
b—¿No crees, pues —dijo—, que si se propusiera un certamen de maldad, incluso ahà serÃan pocos los que se mostraran los primeros?
—Es probable —dije yo.