Dialogos III
Dialogos III —Como decÃamos hace un momento. Sabes, en efecto, que a las cosas que domine la idea del tres no sólo les es necesario ser tres, sino también ser impares.
—Desde luego que sÃ.
—A lo de tal clase, afirmamos, la idea contraria a aquella forma que lo determina jamás puede llegarle.
—Pues no.
—¿Y es determinante la idea de lo impar?
—SÃ.
—¿Es contraria a ésta la idea de lo par?
—SÃ.
—Al tres, por consiguiente, jamás le llegará la idea de lo par.e
—No, desde luego.
—Entonces, el tres no participa en lo par.
—No participa.
—Por tanto, el tres es no par.
—SÃ.