Dialogos III
Dialogos III »Al terminar de hablar Agatón, me dijo Aristodemo que todos los 198apresentes aplaudieron estruendosamente, ya que el joven habÃa hablado en términos dignos de sà mismo y del dios. Entonces Sócrates, con la mirada puesta en ErixÃmaco, dijo:
—¿Te sigue pareciendo, oh hijo de Acúmeno, que mi temor de antes era injustificado, o no crees, más bien, que he hablado como un profeta cuando decÃa hace un momento que Agatón hablarÃa admirablemente y que yo me iba a encontrar en una situación difÃcil?
—Una de las dos cosas, que Agatón hablarÃa bien —dijo ErixÃmaco—, creo, en efecto, que la has dicho proféticamente. Pero que tú ibas a estar en una situación difÃcil, no lo creo.