Dialogos III
Dialogos III —Pero también sabes —continuó ella— que no se llaman creadores, sino que tienen otros nombres y que del conjunto entero de creación se ha separado una parte, la concerniente a la música y al verso, y se la denomina con el nombre del todo. Únicamente a esto se llama, en efecto, «poesÃa», y «poetas» a los que poseen esta porción de creación[101].
—Tienes razón —dije yo.
—Pues bien, asà ocurre también con el amor. En general, todo deseo dde lo que es bueno y de ser feliz es, para todo el mundo, «el grandÃsimo y engañoso amor[102]». Pero unos se dedican a él de muchas y diversas maneras, ya sea en los negocios, en la afición a la gimnasia o en el amor a la sabidurÃa, y no se dice ni que están enamorados ni se les llama amantes, mientras que los que se dirigen a él y se afanan según una sola especie reciben el nombre del todo, amor, y de ellos se dice que están enamorados y se les llama amantes[103].
—Parece que dices la verdad —dije yo.