Dialogos III
Dialogos III »Esto es, señores, lo que yo elogio en Sócrates, y mezclando a la vez lo que le reprocho os he referido las ofensas que me hizo. Sin embargo, no las ha hecho sólo a mÃ, sino también a Cármides, el hijo de Glaucón, ba Eutidemo[150], el hijo de Diocles, y a muchÃsimos otros, a quienes él engaña entregándose como amante, mientras que luego resulta, más bien, amado en lugar de amante. Lo cual también a ti te digo, Agatón, para que no te dejes engañar por este hombre, sino que, instruido por nuestra experiencia, tengas precaución y no aprendas, según el refrán, como un necio, por experiencia propia[151].
Al decir esto AlcibÃades, se produjo una risa general por su franqueza, cpuesto que parecÃa estar enamorado todavÃa de Sócrates.