Dialogos III
Dialogos III Entonces Simmias dijo:
—¡Vaya un consejo ese que le das, Sócrates, a Eveno! Muchas veces ya me he encontrado con el hombre. Desde luego que, por lo que yo he captado de él, no te obedecerá de buen grado de ningún modo.
—¿Cómo? —dijo él—. ¿No es filósofo Eveno?
—Me parece que sà —contestó Simmias.
—Pues entonces, Eveno estará dispuesto, como cualquier otro que participe de esta profesión. Sin embargo, probablemente no se hará violencia. Pues afirman que no es lÃcito.
Y, al tiempo que decÃa esto, bajaba sus piernas al suelo, y sentándose, dasà sostuvo ya el resto del diálogo.
Le preguntó entonces Cebes:
—¿Cómo dices eso, Sócrates, de que no es lÃcito hacerse violencia a sà mismo, pero que estará dispuesto el filósofo a acompañar al que muere?
—¿Cómo, Cebes? ¿No habéis oÃdo tú y Simmias hablar de tales temas, habiendo estudiado con Filolao[15]?
—Nada preciso, Sócrates.