Dialogos III
Dialogos III —Por lo tanto, lo que decÃamos en un comienzo: serÃa ridÃculo un hombre que se dispusiera a sà mismo durante su vida a estar lo más ecerca posible del estar muerto y a vivir de tal suerte, y que luego, al llegarle la muerte, se irritara de ello.
—RidÃculo. ¿Cómo no?