Dialogos III
Dialogos III —Advierte, por cierto, Cebes —dijo—, que no lo hemos acordado injustamente, según me parece a mÃ. Porque si no se admitiera que unas cosas se originan de las otras siempre, como avanzando en un movimiento bcircular, sino que el proceso generativo fuera uno rectilÃneo, sólo de lo uno a lo opuesto enfrente, y no se volviera de nuevo hacia lo otro ni se produjera la vuelta, ¿sabes que todas las cosas al concluir en una misma forma se detendrÃan, y experimentarÃan el mismo estado y dejarÃan de generarse?
—¿Cómo dices? —replicó.