Dialogos III
Dialogos III —Pues nada es más cierto, Cebes —dijo—, según me parece a mÃ, y nosotros no reconocemos esto mismo engañándonos, sino que en realidad se da el revivir y los vivientes nacen de los muertos y las alemas de los muertos perviven [y para las buenas hay algo mejor, y algo peor para las malas[41]].
—También es asà —dijo Cebes tomando la palabra—, de acuerdo con ese otro argumento, Sócrates, si es verdadero, que tú acostumbras a decirnos a menudo, de que el aprender no es realmente otra cosa sino recordar[42], y según éste es necesario que de algún modo nosotros hayamos aprendido en un tiempo anterior aquello de lo que ahora 73anos acordamos. Y eso es imposible, a menos que nuestra alma haya existido en algún lugar antes de llegar a existir en esta forma humana. De modo que también por ahà parece que el alma es algo inmortal.
—Pero, Cebes —dijo Simmias interrumpiendo—, ¿cuáles son las pruebas de eso? Recuérdamelas. Porque en este momento no me acuerdo demasiado de ellas.