Dialogos III
Dialogos III —Y si después de haberlos adquirido en cada ocasión no los olvidáramos, nacerÃamos siempre sabiéndolos y siempre los sabrÃamos a lo largo de nuestra vida. Porque el saber consiste en esto: conservar el conocimiento que se ha adquirido y no perderlo. ¿O no es eso lo que llamamos olvido, Simmias, la pérdida de un conocimiento?
e—Totalmente de acuerdo, Sócrates —dijo.
—Y si es que después de haberlos adquirido antes de nacer, pienso, al nacer los perdimos, y luego al utilizar nuestros sentidos respecto a esas mismas cosas recuperamos los conocimientos que en un tiempo anterior ya tenÃamos, ¿acaso lo que llamamos aprender no serÃa recuperar un conocimiento ya familiar? ¿Llamándolo recordar, lo llamarÃamos correctamente?
—Desde luego.
—Entonces ya se nos mostró posible eso, que al percibir algo, o 76aviéndolo u oyéndolo o recibiendo alguna otra sensación, pensemos a partir de eso en algo distinto que se nos habÃa olvidado, en algo a lo que se aproximaba eso, siendo ya semejante o desemejante a él. De manera que esto es lo que digo, que una de dos, o nacemos con ese saber y lo sabemos todos a lo largo de nuestras vidas, o que luego, quienes decimos que aprenden no hacen nada más que acordarse, y el aprender serÃa reminiscencia.
—Y en efecto que es asÃ, Sócrates.