Dialogos III
Dialogos III —¿Acaso desde que nacimos veÃamos, oÃamos, y tenÃamos los demás sentidos?
—Desde luego que sÃ.
c—¿Era preciso, entonces, decimos, que tengamos adquirido el conocimiento de lo igual antes que éstos?
—SÃ.
—Por lo tanto, antes de nacer, según parece, nos es necesario haberlo adquirido.
—Eso parece.
—Asà que si, habiéndolo adquirido antes de nacer, nacimos teniéndolo, ¿sabÃamos ya antes de nacer y apenas nacidos no sólo lo igual, lo mayor, y lo menor, y todo lo de esa clase? Pues el razonamiento nuestro de ahora no es en algo más sobre lo igual en sà que sobre lo bello en sÃ, y lo bueno en sÃ, y lo justo y lo santo, y, a lo que precisamente me drefiero, sobre todo aquello que etiquetamos con «eso lo que es[45]», tanto al preguntar en nuestras preguntas como al responder en nuestras respuestas. De modo que nos es necesario haber adquirido los conocimientos de todo eso antes de nacer.
—Asà es.