Dialogos III
Dialogos III —¿Cuál de las dos explicaciones prefieres, Simmias? ¿Que hemos bnacido sabiéndolo o que luego recordamos aquello de que antes hemos adquirido un conocimiento?
—No sé, Sócrates, qué elegir en este momento.
—¿Qué? ¿Puedes elegir lo siguiente y cómo te parece bien al respecto de esto? ¿Un hombre que tiene un saber podrÃa dar razón de aquello que sabe[46], o no?
—Es de todo rigor, Sócrates —dijo.
—Entonces, ¿te parece a ti que todos pueden dar razón de las co de que hablábamos ahora mismo?
—Bien me gustarÃa —dijo Simmias—. Pero mucho más me temo que mañana a estas horas ya no quede ningún hombre capaz de hacerlo dignamente.
—Por tanto, ¿no te parece —dijo—, Simmias, que todos lo sepan?c
—De ningún modo.
—Entonces, ¿es que recuerdan lo que habÃan aprendido?
—Necesariamente.
—¿Cuándo han adquirido nuestras almas el conocimiento de esas mismas cosas? Porque no es a partir de cuando hemos nacido como hombres.
—No, desde luego.
—Antes, por tanto.
—SÃ.