Gorgias
Gorgias SÓCRATES. —El hombre moderado cumple con todos sus deberes para con los dioses y para con los hombres, porque no serÃa templado si no los llenase. Es indispensable que asà suceda. Cumpliendo los deberes para con sus semejantes, hace acciones justas; y cumpliéndolos para con los dioses, hace acciones santas. Cualquiera, que hace acciones justas y santas, es necesariamente justo y santo. Esto es cierto. También necesariamente es valiente; porque no es propio de un hombre templado, ni perseguir ni huir lo que no debe perseguir ni huir; sino que cuando el deber lo exige, es preciso que deseche, que abrace, que lleve con paciencia las cosas y las personas, el placer y el dolor. De manera que es absolutamente necesario, Calicles, que el hombre templado, siendo, como hemos visto, justo, valiente y santo, sea por completo hombre de bien; que siendo hombre de bien, todas sus acciones sean buenas y honestas; y que obrando bien, sea dichoso; y que, por el contrario, el malo, cuyas acciones son malas, sea desgraciado; y el malo es el que está en una disposición contraria a la del hombre templado; es el libertino, cuya condición alabas. He aquà lo que yo tengo por cierto, lo que aseguro como verdadero. Y si esto es cierto, no tiene, a mi parecer, otro partido que tomar el que quiera ser dichoso, que amar la templanza y ejercitarse en ella, y huir con todas sus fuerzas de la vida licenciosa; debe obrar de manera que no tenga necesidad de corrección; y si la necesitase, ya él mismo, ya alguno de sus allegados, ya en la vida privada o ya en los negocios públicos, es preciso que sufra un castigo, y que se corrija, si desea ser dichoso. Tal es, a mi parecer, el objeto hacia el cual debe dirigir su conducta, encaminando todas sus acciones y las del Estado a este fin; que la justicia y la templanza reinen en el que aspira a ser dichoso. Y es preciso guardarse de dar rienda suelta a sus pasiones, de esforzarse en satisfacerlas, lo cual es un mal que no tiene remedio, y expone a pasar una vida de bandido. En efecto, un hombre de esta clase no puede ser amigo de los demás hombres ni de los dioses; porque es imposible que tenga ninguna relación con ellos, y donde no existe relación, no puede tener lugar la amistad. Los sabios, Calicles, dicen que un lazo común une al cielo con la tierra, a los dioses con los hombres, por medio de la amistad, de la moderación, de la templanza y de la justicia; y por esta razón, querido mÃo, dan a este universo el nombre de Orden[12] y no el de desorden o licencia. Pero con toda tu sabidurÃa me parece no fijas la atención en esto, puesto que no ves que la igualdad geométrica tiene mucho poder entre los dioses y los hombres. Asà crees que es preciso aspirar a tener más que los demás y despreciar la geometrÃa. En buen hora.