Gorgias
Gorgias SÓCRATES. —SerÃa seguramente insensato, Calicles, si no creyese que en una ciudad como Atenas no hay nadie que no esté expuesto a toda clase de accidentes. Pero lo que yo sé es que si comparezco delante de algún tribunal por uno de estos accidentes, el que me cite será un malvado, porque nunca un ciudadano virtuoso citará en justicia a ningún inocente. Y no serÃa extraño que fuese yo condenado a muerte. ¿Quieres saber por qué lo creo asÃ?
CALICLES. —SÃ, lo quiero.