Gorgias
Gorgias SÓCRATES. —Me parece, Gorgias, que es cierta profesión en la que el arte no entra para nada, pero que supone en el alma tacto, audacia, y grandes disposiciones naturales para conversar con los hombres. Yo llamo adulación al género en que ella está comprendida; género que me parece que está dividido en no sé cuántas partes, una de las que es la cocina. Créese comúnmente que es un arte, pero a mi parecer no lo es; sólo es una costumbre, una rutina. Cuento también entre las partes de la adulación a la Retórica, así como el tocador y el arte del sofista; y atribuyo a estas cuatro partes cuatro objetos diferentes. Ahora si Pólux quiere interrogarme, que lo haga; pues aún no le he explicado qué parte de la adulación es, en mi juicio la Retórica. No se hace cargo de que aún no he acabado de responder, y como si hubiera concluido, me pregunta si no tengo por una cosa bella la Retórica. Yo no le diré si la tengo por bella o por fea ínterin no le haya dicho lo que es. Ni estaría en el orden otra cosa, Pólux. Pregúntame, pues, si quieres saber qué parte de la adulación digo que es la Retórica.
PÓLUX. —Sea así. Te lo pregunto. ¿Qué parte es?
SÓCRATES. —¿Comprenderás mi respuesta? La Retórica es, en mi opinión, el remedo de una parte de la política.
PÓLUX. —Y bien, repito, ¿es bella o fea?