Gorgias
Gorgias SÓCRATES. —Digo que es fea, porque ya que es preciso responderte como si comprendieses ya mi pensamiento, te diré que llamo feo a todo lo que es malo.
GORGIAS. —¡Por Júpiter! Sócrates; yo mismo no concibo lo que quieres decir.
SÓCRATES. —No lo extraño, Gorgias, puesto que no he desenvuelto mi pensamiento. Pero Pólux es joven y ardiente.
GORGIAS. —Déjale, y explÃcame en qué sentido dices que la Retórica es el remedo o imitación de una parte de la polÃtica.
SÓCRATES. —Voy a hacer una tentativa para explicarte sobre este punto mi pensamiento. Si no es como yo digo, Pólux me refutará. ¿No hay una sustancia a que llamas cuerpo y otra a que llamas alma?
GORGIAS. —Sin duda.
SÓCRATES. —¿No crees que hay una buena constitución, asà respecto de la una como de la otra sustancia?
GORGIAS. —SÃ.
SÓCRATES. —¿No reconoces igualmente, respecto de las mismas, una constitución que parece buena y que no lo es? Me explicaré. Muchos, al parecer, tienen el cuerpo bien constituido, y el que no sea ni médico ni maestro de gimnasia no nota fácilmente que está mal constituido.
GORGIAS. —Tienes razón.