Gorgias
Gorgias La adulación, en punto a alimentos, se oculta bajo la medicina, como ya he dicho. A la sombra de la gimnasia se desliza igualmente el tocador, práctica falaz, engañosa, innoble y cobarde, que para seducir emplea las farsas, los colores, el refinamiento y los adornos, de manera que sustituye con el gusto de una belleza prestada al de la belleza natural que produce la gimnasia. Y para no extenderme más, te diré como los geómetras, (quizá me comprenderás asà mejor), que lo que el tocador es a la gimnasia, es la cocina a la medicina; o mejor, que lo que el tocador es a la gimnasia es la sofÃstica a la parte legislativa, y lo que la cocina es a la medicina es la Retórica al arte judicial. La diferencia que la naturaleza ha puesto entre estas cosas, es tal como acabo de explicarla; pero, a causa de su afinidad, los sofistas y los oradores se confunden con los legisladores y los jueces, y se consagran a los mismos objetos; de donde resulta que ni ellos mismos saben exactamente cuál es su profesión, ni los demás saben para qué son buenos tales hombres. Si el alma no mandase al cuerpo y el cuerpo se gobernase por sà mismo, y si el alma no examinase por sà propia y no pudiese discernir la diferencia de la cocina y de la medicina, sino que el cuerpo fuese el juez único, y los estimase por el placer que le causaran, nada más natural ni más común, mi querido Pólux, que lo que dice Anaxágoras, (y tú lo sabes muy bien); todas las cosas estarÃan confundidas y mezcladas, y no se podrÃan distinguir ni los alimentos sanos de los nocivos, ni los que prescribe el médico de los que prepara el cocinero. Ya sabes el juicio que me merece la Retórica; es con relación al alma lo que la cocina con relación al cuerpo. Quizá ha sido una inconsecuencia de mi parte el haber pronunciado discurso tan largo después de habértelos prohibido a ti; pero merezco alguna excusa; porque cuando antes me expliqué con pocas palabras, no me comprendiste, y no sabÃas qué partido tomar con mis respuestas; en una palabra, necesitabas que desarrollara más mis ideas. Cuando respondas, si yo me encuentro en el mismo embarazo respecto a tus respuestas, te permitiré extenderte a tu vez. Pero en tanto que pueda yo sacar partido de ellas, déjame obrar, porque nada es más justo. Y ahora, si esta respuesta te da alguna ventaja sobre mÃ, aprovéchala.