Gorgias
Gorgias PÓLUX. —¿Qué dices? ¿La Retórica es, según tú, lo mismo que la adulación?
SÓCRATES. —Sólo he dicho que era una parte de ella. ¡Ah, Pólux!, ¿a tu edad eres flaco de memoria? ¿Qué será cuando seas viejo?
PÓLUX. —¿Se te figura que en las ciudades se mira a los oradores de fama como a viles aduladores?
SÓCRATES. —¿Me haces una pregunta, o comienzas un razonamiento?
PÓLUX. —Es una pregunta.
SÓCRATES. —Pues bien; me parece que ni aun se les mira.
PÓLUX. —¿Cómo? ¿No se les mira? ¿No son, de todos los ciudadanos, los que ejercen un poder más grande?
SÓCRATES. —No, si entiendes que el poderes un bien para el que lo tiene.
PÓLUX. —Así lo entiendo.
SÓCRATES. —Entonces digo que los oradores son de todos los ciudadanos los que menos autoridad tienen.
PÓLUX. —¡Pues qué!, semejantes a los tiranos, ¿no hacen morir al que quieren? ¿No los despojan de sus bienes, y no destierran de las ciudades a los que bien les parece?