Gorgias
Gorgias SÓCRATES. —Por la razón, Pólux, de que habiéndote preguntado Querefón en qué arte es hábil Gorgias, haces el elogio de su arte, como si alguno lo despreciara, y no dices qué arte es.
PÓLUX. —¿No he respondido que era el más bello de todos los artes?
SÓCRATES. —Convengo en ello; pero nadie te interroga sobre la cualidad del arte de Gorgias; sólo se te pregunta qué arte es, y con qué nombre debe llamarse a Gorgias. Querefón te ha puesto en camino por medio de ejemplos, y al principio respondiste bien y en pocas palabras. Dinos, en igual forma, qué arte profesa Gorgias y qué nombre conviene darle. O más bien, Gorgias, dinos tú mismo con qué nombre hemos de llamarte y qué arte profesas.
GORGIAS. —La Retórica, Sócrates.
SÓCRATES. —¿Luego es preciso llamarte retórico?
GORGIAS. —Y buen retórico, Sócrates, si quieres llamarme lo que me glorío de ser, sirviéndome de la expresión de Homero[2].
SÓCRATES. —Consiento en ello.
GORGIAS. —Pues bien, llámame de ese modo.
SÓCRATES. —¿Diremos que eres capaz de enseñar este arte a los demás?
GORGIAS. —Precisamente esa es mi profesión, no sólo aquí, sino en todas partes.