La República
La República —Banquete por ti preparado, TrasÃmaco —observé yo—, que tanto te has suavizado y que has desechado esa cólera que tenÃas contra mÃ. Sin embargo, no he sido tan agasajado como yo hubiera querido; pero la falta no es tuya, sino mÃa. Me ha sucedido lo que a los glotones, que se arrojan sobre todas las viandas que se les presentan y no saborean ninguna. Antes de haber resuelto perfectamente la primera cuestión que se ha propuesto sobre la naturaleza de la justicia, he procurado indagar detenidamente si era vicio e ignorancia o sabidurÃa y virtud. Otra cuestión nos ha salido al encuentro, a saber: si la injusticia es más ventajosa que la justicia, y no he podido menos de abandonar la primera y pasar a la segunda. De manera que nada he aprendido de toda esta conversación; porque no sabiendo lo que es la justicia, ¿cómo podrÃa yo saber si es una virtud o no, y si el que la posee es desgraciado o dichoso?