La República
La República ¿y lo que sigue, asà como todas las injurias que los poetas y los demás escritores ponen en boca de los inferiores en contra de los superiores?
—Ésos no están bien.
—Semejantes discursos no son a propósito, creo, para inspirar moderación a nuestros jóvenes, aunque si les inspiran algún deleite, no debe sorprendernos. ¿Qué piensas?
—Pienso como tú —respondio.
IV.—¡Pero qué! Cuando Homero hace decir al sabio Ulises que nada le parecÃa más bello
Que mesas cubiertas
de pan y carne, y un escanciador sacando
el vino de la crátera
para llevarlo y derramarlo en las copas,[19]
¿te parece apto para que el joven que lo oiga tenga autodominio?
Y en otra parte,
Que la muerte más triste es perecer de hambre.[20]