La República
La República XI.—Reformémoslo, pues, por entero —dije— y digamos del ritmo como dijimos de la armonÃa, que es preciso desterrar la variedad y multiplicidad de medidas; indagar qué ritmos expresan el carácter de la vida ordenada y valerosa, y después de haberlos encontrado, someter el pie y la melodÃa a las palabras, y no las palabras al pie y a la melodÃa. A ti te toca decir cuáles son estos ritmos, como lo has hecho respecto a las armonÃas.
—¡Por Zeus! No me es fácil satisfacerte —replicó—. Sólo te diré que todas las medidas se reducen a tres tipos, asà como todas las armonÃas resultan de cuatro tonos principales; eso lo digo porque lo he observado, pero no podré decirte qué medidas convienen a los diferentes caracteres que se quieren expresar.