La República
La República —Estamos, pues, a tiempo —dije— para preguntarnos si los calvos y los cabelludos son de la misma naturaleza o de naturaleza opuesta; y, después de haber respondido que son de naturaleza opuesta, si los calvos hacen el oficio de zapateros, se lo prohibiremos a los cabelludos, y recÃprocamente.
—Pero semejante prohibición serÃa ridÃcula —dijo.
—¿Por qué? —dije—. ¿No es porque en dicha ocasión no habrÃamos considerado la diferencia o la identidad de naturalezas por sà mismas, sino bajo la relación que tienen con los mismos oficios? Por ejemplo, ¿no nos fundábamos en esto para decir que eran una misma cosa la naturaleza del médico y la de la médica con almas aptas para la medicina?
—SÃ.
—¿Y de naturaleza diferente el médico y el carpintero?
—Totalmente.